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El colesterol "no duele"

Modificaciones en la alimentación y estilo de vida.

Es importante incorporar frutas y verduras, que disminuyen en aproximadamente un 13 por ciento el riesgo de eventos cardiacos y cerebrales, realizar 150 minutos de caminata por semana, evitar el tabaco y tomar una copa de vino por día. Realizar modificaciones sustanciales en la dieta y el estilo de vida contribuye a bajar en un plazo de cinco semanas el nivel de colesterol y ayudan a mantener controlada la presión arterial.

De ahí la importancia suprema de modificar nuestro estilo de vida.

“Esto es fundamental porque, por ejemplo, hace 250 años la arterosclerosis no existía, debido a que el hombre trabajaba, caminaba para buscar su alimento y realizaba un gasto energético enorme. Actualmente, muy por el contrario, el sedentarismo impuesto por el horario laboral, las presiones económicas, la posibilidad de acceso inmediato a comida de mala calidad y el estrés con el que vivimos hace que debido al “factor psicosocial”, en un determinado momento, algunos marcadores que tal vez sean hereditarios, se disparen provocando uno de éstos eventos. Igualmente, cada caso es especial y será el médico junto con el paciente el que decida el curso a seguir.

Creemos que la comodidad, el medio y la ignorancia son en realidad las tres principales causas de muerte cardiovascular. La gente no se da cuenta de que si sabe que le está pasando y que debería modificarse, las estadísticas cambiarían, pero como el colesterol “no duele” sigue siendo un enemigo que avanza en nuestro interior día a día.

La alimentación es clave en su regulación

Aunque hoy en día la palabra colesterol está llena de connotaciones negativas asociadas a una mala alimentación a problemas cardiovasculares y obesidad, en realidad se trata de un elemento necesario para nuestro organismo. Lo importante es conocer cómo funciona y cuándo es perjudicial para la salud. El colesterol no es otra cosa que un tipo de grasa, un lípido que participa en muchos procesos fisiológicos.

Nuestro hígado es capaz de producir el colesterol necesario para el organismo. Sin embargo, a través de la alimentación, podemos recibir una cantidad adicional de ésta sustancia que, en muchas ocasiones es perjudicial sobre todo para nuestro corazón. El origen de su aumento en sangre viene derivado principalmente del incremento de las grasas saturadas y trans en la dieta.

Claves de una nueva alimentación

Para prevenir enfermedades cardiovasculares, es recomendable evitar o restringir el consumo de grasas animales (contenidas fundamentalmente en las carnes rojas), dado que su contenido saturado, en general, incrementa los niveles de colesterol LDL o “malo”.

Por eso, para combatirlo es preferible optar por carnes magras y lácteos descremados, dejando de lado los aceites hidrogenados que reducen el colesterol “bueno” o HDL, y las grasas trans.

Con respecto a nuevas alternativas para combatir la hipercolesterolemia, hoy en día se cuenta con alimentos que actúan directamente sobre el colesterol y contribuyen en gran medida a mejorar el perfil lipídico del paciente. Entre ellos, los fitosteroles han demostrado disminuir la absorción intestinal del colesterol; se los encuentra en los vegetales pero en mayor proporción en productos lácteos enriquecidos o funcionales.

Colesterol “bueno y malo”

Con ésta sencilla dicotomía se intenta concienciar de los riesgos para la salud.

Para que el colesterol llegue hasta las células, antes requiere un transporte a través del riego sanguíneo. Para ello existen dos lipoproteínas, la LDL (o colesterol malo) y la HDL (o colesterol bueno).

El problema del LDL es que en exceso se acumula en la arterias (denominándose arteriosclerosis) dificultando así el paso de oxígeno a través de la sangre lo que dificulta el trabajo del corazón y del cerebro.

Por su parte las HDL es recomendable aumentar sus cantidades en sangre, puesto que ayudan a sintetizar los LDL acumulados en paredes arteriales.

No nos olvidemos de lo TG (triglicéridos) que también se mueven por medio de lipoproteínas en la sangre, ellos nutren de energía a células musculares; su aumento se asocia con poca cantidad de colesterol HDL, hipertensión arterial y obesidad.

Algunos números, en Argentina

2.495 personas mueren anualmente por enfermedades cardiovasculares

En el 2004 en la CABA fallecieron 383; mientras en la provincia 288

Hay entre 30 y 40 mil infartos por año de los cuales 106 mil mueren

El control médico

Llevar un seguimiento concienzudo de sus niveles en sangre sobre todo en adultos sanos, al menos una vez al año, es lo recomendable.

Estableciendo valores de colesterol total, LDL y HDL en plasma

Colesterol total

Normal: menor a 200 mg/100 ml

Límite elevado: 200 – 240 mg/100 ml

Anormal: mayor a 240 mg/100 ml

LDL

Normal: menor a 130 mg/100 ml

Límite elevado: 130 – 159 mg/100 ml

Anormal: mayor a 160 mg/100 ml

HDL

Normal: mayor a 35 mg/100 ml

Límite elevado: 34 – 25 mg/100 ml

Anormal: menor a 25 mg/100 ml

 

 

Fuentes: - Sociedad Argentina de Cardiología (SAC)

                 - Fundación Cardiológica Argentina (FCA)

 

   Dr. Cepero Leonardo José

 

  

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